EL MAPACHE QUE QUERÍA HACER TODO ÉL SOLO
En una parte tranquila del bosque vivía Rik, un mapache de ojos vivaces y patitas inquietas. Tenía una idea fija en su cabeza: quería demostrar que podía hacerlo todo sin ayuda. Para él, pedir apoyo era como admitir que no sabía algo, y eso no le gustaba nada. Cada mañana, los animales del bosque se reunían cerca del arroyo para construir pequeñas cosas: puentes de palitos, refugios de hojas, caminos de piedritas. A Rik le encantaba verlos, pero siempre decía: —Yo puedo solo. Gracias, pero no necesito ayuda. Un día, Rik decidió que construiría su propia casita de hojas. Quería que fuera la más linda del bosque. Se puso a trabajar muy temprano, cuando el sol apenas tocaba las copas de los árboles. Primero juntó hojas grandes. Después ramas firmes. Luego buscó piedras pequeñas para decorarla. Todo iba bien… hasta que intentó levantar un tronco para la entrada. El tronco era pesado. Muy pesado. Rik apretó los dientes, empujó con todas sus fuerzas y logró moverlo unos centímetros. Pe...



